Con casi un centenar de cadáveres en las calles por
protestar, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, ha provocado el rechazo
unánime de bandas y solistas con predicamento, algo parecido a lo ocurrido con
dictadores como Pinochet o Videla en los setenta. Desde los mexicanos Maná a
los españoles Miguel Bosé y Alejandro Sanz, el colombiano Juanes, Ricky Martin
o esa leyenda llamada Rubén Blades, la repulsa a los métodos cainitas y
totalitarios del sucesor de Chávez se ha convertido en un coro continuo de
protestas sin descanso.
Pero el que mayor resquemor provoca dentro del régimen es el
de su compatriota, Gustavo Dudamel. El director de orquesta ha sido un símbolo
en la lucha contra la pobreza en su país. Lidera el Sistema de Orquestas que
creara José Antonio Abreu hace más de 40 años y es toda una estrella global en
el ámbito de la música clásica. Sus últimos pronunciamientos han provocado un
cataclismo interior, sobre todo desde que Armando Cañizales, un viola de la
orquesta, cayera en las protestas a causa de un tiro en la cabeza de la guardia
bolivariana.
Información obtenida de: El País

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