Desde que se divorció, Barbie ya no es la que era. Atrás
quedó la corrección modélica de la muñeca más famosa y polémica de todos los
tiempos. Ahora fuma, pasa de llevar sujetador y se marca una peineta a la
primera de cambio. No se corta en mostrar su celulitis, visita religiosamente a
su ginecóloga y mancha las sábanas por culpa de la regla. Al menos, en el
universo de Instagram. La hilarante cuenta muestra a la muñeca de Mattel en
situaciones tan indecorosas como corrientes. Una versión del maniquí de PVC más
desenfadada, contemporánea y trash que la sitúa más cerca del día a día de una
mujer de carne y hueso…Más
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